Intercambio de saberes

Frente a la violencia, romper el silencio

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Frente a la violencia, romper el silencio

¿Quién puede hablar de la miseria de la violencia? ¿Quién sino los que la padecen cada día?
En Lima - Perú, hombres y mujeres de todos los orígenes sociales se reunieron en torno a testimonios y acciones en sus vidas.
Lima fue una etapa de un largo trabajo, efectuado en distintas partes del mundo, que busca agrupar reflexiones y experiencias y responder a esta pregunta:
Frente a la violencia de la miseria ¿qué paz aportan los más pobres?

Los resultados de este trabajo no son la única respuesta a las cuestiones sobre violencia, sin embargo el método y el proceso de participación desarrollado en él son por sí mismos una clave para construir la paz.
Hoy en día, en un mundo cada vez más difícil, más violento, el mundo se cuestiona, intenta entender y busca caminos que conduzcan hacia una paz auténtica y duradera. Los más pobres son los primeros en resistirse a la violencia de la miseria pero también los primeros en padecerla. No se trata solamente de una violencia física sino de una violencia cotidiana que se queda en si mismo.

“La violencia del desprecio y la indiferencia crean la miseria, porque ésta conduce inexorablemnte a la exclusión, al rechazo de un hombre por por los otros hombres” escribió Joseph Wresinski, fundador del Movimiento ATD Cuarto Mundo, en 1968 con ocasión de su discurso “La violencia de la indiferencia y el rechazo”
En el 2012, el resultado de un largo trabajo de estudio y reflexión, basado en la experiencia y conocimiento de los más pobres, fue presentado a la UNESCO en Paris. Por su parte, universitarios y profesionales confrontaron sus saberes y sus propios estudios.

Durante tres años personas muy pobres junto con otros de todas clases sociales, participaron a un conocimiento de la violencia que se vive en los lugares más abandonados de nuestras sociedades. El valor más grande, la fuerza y la autenticidad de este conocimiento se debe a que es el resultado de un trabajo mutuo, equitativo y el respeto del ritmo de cada participante.
Una verdadera participación para construir una mejor sociedad sólo es viable cuando se trabaja en conjunto, con respeto y reconocimiento de todos y cada uno.